Fue a conciencia pura que perdí tu amor, nada más que por salvarte. Hoy me odias y yo, feliz, me arrincono a llorarte.
El recuerdo que tendrás de mí será horroroso. Me verás siempre golpeándote como un malvao; y si supieras bien qué generoso fue que pagase así...
Tú buen amor ¡Sol de mi vida!... fui un fracasao, y en mi caida busqué dejarte a un lado, porque te quise tanto, tanto... que en mi rodar para salvarte sólo supe hacerme odiar.
Hoy, después de un año atroz, te ví pasar, me mordí por no llamarte. Ibas linda como un sol; si se paraban a mirarte.
Yo no sé si el que te tiene así se lo merece. Sólo sé que la miseria cruel que te ofrecí me justifica al verte hecha una reina, pues vivirás mejor lejos de mí.
¡Sol de mi vida!... fui un fracasao, y en mi caida busqué dejarte a un lado, porque te quise tanto, tanto... que en mi rodar para salvarte sólo supe hacerme odiar.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Confesión
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario